cuba cayo jutias atardecer

Cuba por sorpresa

Cuando se presentan cambios tan grandes en tu vida como dejar todo de lado por alcanzar un sueño empiezas a darte cuenta de lo que de verdad importa. 2016 ya estaba hecho. Entre mi viaje al Sudeste Asiático y nuestra ruta por Sicilia ya no quedaban más días. El próximo avión que cogería sería a Philadelphia y ninguna otra posibilidad rondaba mi cabeza.

Sin embargo a Dani aún le quedaban 3 semanas de vacaciones. 4 semanas que como buen explorador sabía que no pasaría descansando en casa.

¿Cómo iba a soportar quedarme en Madrid viendo sus increíbles fotos al otro lado del mundo?

Si al menos el visado llegaba durante el 2016 él me acompañaría a hacer la mudanza con esos días de vacaciones… Pero pasaban los meses y no teníamos noticias. Así que a riesgo de perder esas vacaciones empezó a mirar billetes a la Habana. Había estado soñando con su viaje a Cuba desde que sus padres fueron hacía más de 10 años y había llegado el momento.

Nos íbamos a echar de menos una vez me dieran el visado. No quería también echarle de menos antes; así que sin decirle nada tomé una decisión de la que nunca me arrepentiré. Informé al gerente de mi empresa de que quería renunciar al trabajo. A riesgo de que el visado no llegara nunca o de que tardara tanto como para que mis ahorros se agotaran antes de cruzar el charco.

Por suerte trabajaba y trabajo en una de las mejores empresas del mundo, donde los proyectos personales y profesionales siempre van de la mano. Mi gerente me sugirió que en lugar de una renuncia al puesto de trabajo podía suspender mi sueldo durante dos semanas con lo cual al volver de Cuba podría seguir trabajando en Madrid hasta que el visado me permitiera trasladarme a la filial americana. ¿Podría existir mejor solución?

Dani no se lo podía creer. Aún sin tener los billetes:  ¡Nos íbamos a Cuba!

Y vosotros, ¿Os venís?

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REDACTADO POR ASCEN

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